Honbasho  

Haru Basho 2017
Día 15
Y2wKisenosato13 - 2
O1wTerunofuji13 - 2
S1wTakayasu12 - 3
M11eDaieisho11 - 4
M13eTakakeisho11 - 4
Y1wKakuryu10 - 5
Y2eHarumafuji10 - 5
M8wOkinoumi10 - 5
M10wTochiozan10 - 5
S2eKotoshogiku9 - 6
K1eMitakeumi9 - 6
M6eChiyonokuni9 - 6
M7wChiyoshoma9 - 6
S1eTamawashi8 - 7
M4eYoshikaze8 - 7
M5eEndo8 - 7
M6wAoiyama8 - 7
M12wUra8 - 7
M15wTokushoryu8 - 7
M3wTakarafuji7 - 8
M5wHokutofuji7 - 8
M9eKagayaki7 - 8
M10eTochinoshin7 - 8
M11wIshiura7 - 8
M13wDaishomaru7 - 8
M2wTakanoiwa6 - 9
M7eIchinojo6 - 9
M14eMyogiryu6 - 9
M1eTakekaze5 - 10
M1wIkioi5 - 10
M3eShohozan5 - 10
M9wKotoyuki5 - 10
M14wKyokushuho5 - 10
M16eNishikigi5 - 10
K1wShodai4 - 11
M2eSokokurai4 - 11
M12eSadanoumi4 - 11
M4wArawashi3 - 10
M8eKaisei3 - 7
M15eChiyoo3 - 8
Y1eHakuho2 - 3
O1eGoeido1 - 5
Resultados por Día
   

Yusho & Sansho  

HARU BASHO 2017
Makuuchi:Y2w Kisenosato
13-2 (2)
Juryo:J3w Toyohibiki
10-5 (1)
Makushita:Ms16w Abi
7-0
Sandanme:Sd35w Tamakongo
7-0
Jonidan:Jd32e Wakayama
7-0
Jonokuchi:Jk15e Ichiyamamoto
7-0

Shukunsho:S1w Takayasu
(3)

Kantosho:M13e Takakeisho
(1)
   

La Restauración Meiji

En 1868, poco después de la visita del Comodoro Perry a Japón, la Restauración Meiji precipitó el ocaso del shogunado Tokugawa basado en señores feudales y la vuelta al trono del Emperador. El Sumo también iba a notar los cambios que por entonces se produjeron.

 

La celebración de un torneo en el templo de Eko-in en el distrito de Ryogoku (Tokio) demostró que el sumo conservaba su popularidad entre la gente, aunque los luchadores pasaban penurias económicas tras la pérdida de sus daimyo (señores feudales). Para empeorar la situación, el caos producido por las rebeliones contra el nuevo orden social hicieron mella en Tokio, dejando a la mayor parte de la población con poco tiempo para relajarse con espectáculos como el sumo. En realidad, quienes gozaban de una situación más solvente prefirieron volver la vista hacia temas más occidentales.

En el aspecto social, los japoneses comprendieron que, después de varios siglos de vivir de espaldas al mundo, necesitaban abrirse al exterior. Muchos se quitaron el kimono y comenzar a vestir con ropas occidentales. Los hombres dejaron de llevar espada y fueron obligados a cortarse el ‘chonmage’ (coleta) en beneficio de unos peinados más occidentales. Sin embargo, los luchadores de sumo fueron la excepción; a ellos se les permitió conservar su chonmage porque les servía como protector en caso de sufrir una caída en pleno combate.

También por entonces el público comenzó a percibir el sumo como “algo demasiado violento” y “pasado de moda”, lo que desembocó en una profunda crisis haciendo que la estructura deportiva se desmoronase en todo el país. En 1873, Takasago Uragoro se rebeló contra el Club de Sumo de Tokio (que por entonces ya estaba sin recursos económicos) y solicitó, entre otras cosas, reformas estructurales y un sistema de retribución económica que acercase al sumo a la modernidad de la nueva era.

Tras ser expulsado de la organización, reunió a un grupo de rikishis ‘reformistas’ y los llevó a Kansai (la región de Kyoto y Osaka). Cinco años después, en Mayo de 1878, se alcanzó un acuerdo entre la asociación de Tokio y el grupo de Takasago: éste se retiró de la competición, su grupo se fusionó con el Club de Sumo de Tokio, y Takasago Uragoro pasó a convertirse en la máxima autoridad.

Al mismo tiempo, desesperados por mejorar su imagen, los rikishi comenzaron a realizar servicios públicos. Ayudaban a los cuerpos de bomberos, colaboraban en la construcción de templos y monumentos conmemorativos, e incluso portaban banderas en honor de la familia imperial durante las procesiones.

 
El Emperador Meiji  

Pero el gran cambio llegó de la mano del Emperador Meiji (1868-1912). Fue un entusiasta del sumo y su presencia en torneos durante esa década de los 80 ayudó sobremanera a recuperar el interés por este deporte y a sacarlo de su ostracismo. Además, el Emperador traspasó su amor por el sumo a su nieto, el Emperador Showa, y a su tataranieto, Hirohito.

Por esta época aparecieron políticos, industriales y figuras de la cultura que ofrecieron apoyo económico a los rikishis, tal y como habían hecho antes los señores feudales. Paralelamente, en 1884 surgía un Yokozuna muy popular: Umegatani Totaro I, que vivió su mejor momento como Ozeki a principios de los 80. Quizás fuera un luchador de poca estatura para lo que hoy se estila, pero su constitución física era portentosa. Aunque Umegatani apenas disfrutó del grado de Yokozuna durante un año, sólo perdió seis combates (por 116 victorias y 20 empates) en su carrera en la máxima división, y sigue siendo considerado el mejor sumotori de la época después de Tanikaze y Raiden.

 
 
Umegatani Totaro I

Además, fue él quien, tras su retirada, dirigió el precursor de la actual Nihon Sumo Kyokai. Umegatani vivió muchos años (incluso más que algunos de sus descendientes), falleció en 1928 a los 83 años de edad y es el único Yokozuna al que sólo le ha podido la vejez.

En 1889 el Club de Sumo de Tokio cambió su nombre por el de Asociación de Sumo de Tokio. No fue el único cambio. El nombramiento de los directores pasó a realizarse por votación, se establecieron los sueldos de los luchadores, y la última palabra en los combates dejó de tenerla el gyoji (árbitro) para pasar a manos del shinpan (jueces). Al año siguiente, el grado de Yokozuna se convirtió en rango oficial dentro del banzuke, y Nishinoumi Kajiro I tuvo el honor de ser el primer Yokozuna oficial de la historia. La Takasago-beya (de donde salieron Nishinoumi y más recientemente Konishiki) y la Ikazuchi-beya (cuna de Umegatani I) fueron las heyas más poderosas a finales del siglo XIX. Por entonces, justo antes del cambio de siglo, el interés por el sumo revivió como símbolo de poder tras la victoria de Japón en la guerra contra China (1894-95).

 

LA SEGUNDA EDAD DE ORO

El sumo vivió una nueva época de esplendor durante la contienda ruso-japonesa de 1904-05 gracias a la rivalidad que exhibieron Hitachiyama Taniemon, Ozutsu Man’emon y Umegatani II –sin olvidar al popular Ozeki Araiwa. Tras varios Yokozunas con poco ‘gancho’, Hitachiyama y Umegatani II fueron promovidos conjuntamente en 1903. Umegatani II sólo tenía 26 años e Hitachiyama 29, lo que les convertía en dos Yokozunas muy jóvenes para aquella época. El poderío físico de Hitachiyama recordaba mucho a Umegatani I, mientras que el bajito y regordete Umegatani II era curiosamente mucho más técnico a pesar de su gran envergadura.

 
Hitachiyama  

Hitachiyama también poseía una personalidad muy especial, con la que pudo reclutar a muchos y muy buenos rikishis de las asociaciones de Osaka y Kyoto (que, por entonces, estaban en declive). Esto reforzó los lazos entre los grupos de Tokio y Osaka, unas relaciones que eran muy distantes desde 1910 cuando Tokio se negó a reconocer el ascenso a Yokozuna de Okido (un luchador de Osaka). Esta situación se mantuvo durante dos años, hasta que finalmente la promoción fue reconocida de manera oficial.

Por entonces se acuñó la palabra ‘kokugi’ para referirse al sumo como ‘deporte nacional’, y la enorme popularidad de Hitachiyama y Umegatani II dio a la Asociación de Sumo de Tokio el impulso necesario para construir en 1909 el primer Kokugikan en Ryogoku. De esa forma, el sumo tendría un escenario digno que evitaría que los torneos tuvieran que suspenderse por las malas condiciones atmosféricas.

 
 

El Kokugikan de Ryogoku tras
el terremoto de 1923

Tras construirse este primer Kokugikan (el estadio del deporte nacional) junto al templo Eko-in varias heyas se asentaron en las inmediaciones del área de Ryogoku. Umegatani I (Ikazuchi Oyakata) jugó un papel importantísimo a la hora de recaudar fondos para la construcción del estadio: cuando le preguntaron si conocía a alguien que pudiera contribuir, él respondió enseñando sus músculos. Ahí se cerró la negociación.

Con un aforo de 15.000 localidades de asiento, el primer Kokugikan fue, sin duda, el recinto deportivo más impresionante del continente asiático de aquellos tiempos. El edificio original quedó destruido por un incendio en 1917, y, tras ser reconstruido, volvió a quedar seriamente dañado por El Gran Terremoto Kanto de 1923. No fue el último incidente. Los bombardeos sobre Tokio en Marzo de 1945, en plena Guerra Mundial, volvieron a hacer estragos, pero en cualquier caso la existencia de un recinto permanente para el sumo dio más prestigio a este deporte... al menos durante un cierto tiempo.

Por esta época se produjeron también los primeros intentos de ‘exportación’ del sumo. Hitachiyama viajó a Estados Unidos en 1907, en donde visitó en dos ocasiones al Presidente Theodore Roosevelt en la Casa Blanca. En 1910 una delegación de la Asociación de Kyoto encabezada por el Yokozuna Oikari, y en la que también se encontraban varios rikishis de Makuuchi del banzuke de Kyoto, participó en la Exposición Universal de Londres que se convirtió en la primera presentación a gran escala del sumo profesional en el extranjero. Por desgracia, los patrocinadores del viaje no pagaron el viaje de vuelta a Japón, y Oikari se pasó el resto de sus días trabajando como estibador en un puerto de Chile. Los rikishis de Tokio también viajaron a Hawai y a la Costa Oeste de Estados Unidos en tres ocasiones durante el Período Taisho (1912-26).

 

EL PERIODO TAISHO

 
Tochigiyama  

Desde el final de la era Meiji y durante el Período Taisho aparecieron luchadores muy interesantes, como el Yokozuna Tachiyama. Tachiyama fue ascendido a Yokozuna en 1911 y prontó eclipsó a Hitachiyama y Umegatani. Era mucho más alto y fornido que sus rivales, y su personalidad recordaba a grandes luchadores del Período Edo como Tanikaze y Raiden.

Tachiyama, que no registró ni un solo make-koshi durante los 18 años que estuvo en el sumo y que sólo perdió tres combates como Yokozuna, creó su propia “época”. Ganó 43 combates consecutivos, perdió el 44, y volvió a ganar otros 56 de manera ininterrumpida. Años después, Tachiyama admitió que sólo una de esas derrotas, ante Nishinoumi III, estaba amañada (‘yaocho’). Por ello, de no haber sido por su buen gesto para ayudar a su débil homólogo Yokozuna, habría batido un récord histórico de 100 victorias consecutivas. En cualquier caso, esos 56 triunfos fueron un récord en aquellos tiempos, y aún sigue siendo una de las mejores estadísticas históricas.

A Tachiyama le sucedió Tochigiyama y Onishiki, dos rikishis a los que él mismo había adiestrado. Tochigiyama pesaba 50 kilos menos que Tachiyama pero sus ataques a base de empujones eran igualmente efectivos. De igual modo que Chiyonofuji a finales de la década de los 80, Tochigiyama se distinguió por ser un Pequeño Gran Yokozuna.